Estuvo muy nerviosa toda la noche y la pobre quería parir en la cama, entre nosotros, pero finalmente se portó como una campeona y el instinto hizo el resto. Como la gata es una santa, deja que mis gatos se acerquen y olfateen a sus bebés.
Aunque ahora no son más que croquetillas con pelo, están para comérselos ¿a que sí? y como no tengo muy claro todavía el sexo de cada uno, de momento se llaman Atouk, Tonda y Lar (como los personajes de la película Caveman). En cuanto tengan edad de merecer, los pondré en adopción. Ya iré poniendo más fotos.
¿Alguien de vosotros quiere vivir con una de estas preciosidades?.